El hombre y el pecado
Todo el mundo tiene su opinión sobre la humanidad, pero lo que realmente importa es lo que Dios dice sobre la humanidad.
Muchos filósofos modernos consideran que el hombre es básicamente bueno y quiere hacer lo correcto si el tiene la oportunidad. Pero su ambiente, sociedad, amigos, y familia lo impide hacer lo bueno. Este tipo de pensamiento no considera lo que Dios dice sobre la naturaleza del hombre. Para entender porque necesitamos la salvación, tenemos que ver que dice la Biblia sobre el hombre y su pecado.
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El hombre fue creado en la imagen de Dios y Dios espera que sea obedecido completamente.
Ya vimos que Dios creo todo en este mundo. El punto culminante de la creación vino en el sexto día cuando Dios creo al hombre en su imagen. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). Dios creo muchas criaturas magníficas, solo una criatura en toda su creación fue hecho en la imagen de Dios: el hombre. Siendo creado en la imagen de Dios no significa que físicamente somos como Dios. Dios es espíritu (Juan 4:24), Él no es limitado por un cuerpo físico como los humanos. Sino, esto significa que el hombre fue creado con un espíritu como Dios es espíritu. Dios hizo el hombre como una criatura moral, con una conciencia que reconoce lo bueno y lo malo. Como una criatura moral, el hombre tiene que ser gobernado por la ley de Dios. La perfecta justicia de Dios es y siempre será el estándar para la conducta del hombre. En el jardín de Edén, Dios le dio a nuestros primeros padres una ley - Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás (Génesis 2:16 – 17). La ley fue dada para que el hombre siguiera la justicia de Dios completamente y copiar perfectamente la santidad de Dios. Pero, Adán, el primer hombre, quien es el representante de toda la humanidad, escogió comer de la fruta prohibida y consecuentemente, murió espiritualmente y cayó bajo la sentencia de la condenación por haber violado la ley de Dios. Violar la ley de Dios de parte de Adán fue un asalto directo a la honra y gloria de Dios. Su pecado ofendió infinitamente la santidad de Dios. Aunque Adán caminó en compañerismo y comunidad con Dios en el Jardín, la relación termino – Su comunión con Dios murió. La gravedad del pecado de Adán se puede ver en el hecho de que una relación de gozo perfecto con Dios cambio dramáticamente en uno de separación eterna de Dios y la sentencia de la ira de Dios. La caída de Adán afecto a toda la raza humana también, porque todos nosotros descendemos de Adán. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). La misma sentencia de muerte (físicamente y espiritualmente) cayó sobre toda la humanidad. La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23).
¿Cambió Dios los requisitos y expectaciones para el hombre cuando cayó Adán? ¡Absolutamente no! Dios todavía espera que el hombre lo obedezca completamente. Pero desde el primer hombre, toda persona en la raza humana ha fallado en satisfacer las demandas de la justicia de Dios que están expresadas claramente en la ley del Antiguo Testamento. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas (Gálatas 3:10). Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:19 – 20).
La ley moral de Dios se puede resumir en los Diez Mandamiento (Éxodo 20:1 – 17). Estos mandamientos divinos afectan nuestra relación con Dios y el hombre. Los primeros cuatros mandamientos (Éxodo 20:1 – 11) nos dice claramente que solo Dios es nuestro Dios y debe ser honrado sobre todo. Pero el hombre se ha inclinado a otros dioses que el mismo ha hecho: el placer, la sensualidad, el materialismo, la recreación, etc. Porque el hombre ha violado la ley de Dios con respecto a su relación con Dios, el juicio eterno de Dios esta sobre él.
Los últimos seis mandamientos gobierna la relación con su prójimo (Éxodo 20:12 – 17). Jesucristo puso claro la intención de estos mandamientos para demostrar que ellos refuta no simplemente las acciones de los hombres a los demás, pero hasta sus pensamientos y actitudes sobre los demás (vea Mateo 5:17 – 48). Aunque las personas puedan refrenar de hechos abiertos como deshonrar a sus padres, homicidio, adulterio, robar, mentir, y codiciar, en su mente el ha violado todos estos mandamientos. Su abierto y cubierto violación de la ley de Dios lo lleva bajo la sentencia de la ira divina. Un Dios santo y justo no puede fallar a juzgar el pecado del hombre.
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El hombre esta muerto en su espíritu sin Cristo
El hombre no solo ha fallado en cumplir lo que Dios demanda de él, por su naturaleza pecaminosa, él esta espiritualmente muerto. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás (Efesios 2:1 – 3). Aquí Dios declara que el hombre esta completamente muerto en su espíritu por su naturaleza pecaminosa, vive su vida naturalmente según el patrón de este mundo que esta en contra de Dios, se encuentra bajo el dominio de Satanás, y consecuentemente, se encuentra bajo la ira terrible de Dios. Por lo tanto, el hombre esta bajo un estado sin esperanza y sin ayuda aparte de la misericordia de Dios.
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El hombre, por su naturaleza y acciones, es un pecador
Esta verdad esta claramente vista en las Escrituras. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:10-12, 23). Piensa en la mejor persona que has conocido. El o ella es todavía un pecador. Como pecadores, la humanidad no puede clamar ser justos, porque no hay justicia en nuestra naturaleza. El hombre no entiende las cosas espirituales y no busca de Dios (vea también 1 Corintios 2:14) a menos que Dios lo busca. El hombre es incapaz de hacerse bien con Dios. Lo triste de todo esto es que todos hemos pecado y por eso estamos destituidos de la Gloria de Dios (un termino que describe el esplendor de la naturaleza de Dios).
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Un hombre que esta muerto en su pecado no puede salvarse.
Por la naturaleza pecaminosa del hombre, él no puede levantarse hacia Dios. Él no puede salvarse por ser religioso, o practicando la regla de oro, o hacerse miembro de una iglesia. Él puede hacer un gran esfuerzo en seguir los Diez Mandamientos, pero si falla en uno, ha violado toda la ley de Dios (Santiago 2:10). Estas cosas pueden mejorar la apariencia del hombre delante los demás, pero no pueden hacer nada para mejorar su apariencia con el Dios todo poderoso. Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo… Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe…ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (Tito 3:5; Efesios 2:8-9; Romanos 3:20).
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Aparte de la intervención de Dios por su gracia y misericordia, el hombre no puede ser salvo.
Esto significa que todo hombre tiene que ser juzgado por Dios por sus pecados sin ninguna habilidad o esperanza de salvarse. Esto pone a toda la humanidad en una situación penosa de ser destituido para la ira de Dios. ¡Pero las buenas noticias es que Dios ha intervenido en su gracia salvadora!
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios (Efesios 2:4 – 8). Noten los dos términos que expresan la intervención de Dios: misericordia y gracia. La misericordia implica la disposición de bondad y compasión de Dios hacia alguien que no lo merece. La misericordia de Dios tiene sus raíces en el carácter de Dios. Esto fue demostrado por Dios cuando dio a su Hijo para que los hombres pecadores puedan ser perdonados. La gracia empieza con Dios, no el hombre. En la gracia, Dios inicia activamente su obra salvadora en el pecador, quien esta muerto en sus pecados y transgresiones. Mientras la misericordia es la disposición de bondad y compasión de Dios hacia el pecador, la gracia es la acción de Dios de darle vida al pecador (regenerarlo, vea Efesios 2:5; Tito 3:5), salvarlo, declararlo justo, y asegurarlo para toda la eternidad.
La gracia es la actividad de Dios basado en satisfaciendo la justicia de Dios por la muerte de Cristo, ahora aplicado efectivamente para traer la salvación del pecador. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Tito 3:4 – 7). Ve, que nos es lo que el hombre hace que lo puede salvar de sus pecados o el juicio de Dios; es lo Dios ha hecho por el pecador en Cristo Jesús según la misericordia y gracia de Dios.
Piénsalo
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¿Qué significa cuando la Biblia dice que somos “creado en la imagen de Dios?”
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¿Cómo te afecta el pecado de Adán? Busca el apoyo bíblico de su respuesta.
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¿El hombre puede satisfacer las demandas de Dios por obedecer la ley?
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Algunas personas creen que el hombre puede salvarse. Explica algunas maneras que la gente trata de salvarse y explica porque ninguna de estas maneras puede justificar a una persona ante Dios.
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¿Por qué el hombre depende de la intervención de Dios para la salvación?
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Explica lo que significa los términos “misericordia” y “gracia.